viernes, 3 de septiembre de 2010

Cantando en la calle Florida un forastero en Buenos Aires descubrí que la vida es una eterna huída, sin más...
Por equipaje una mochila, un pan francés y un queso de cabra, buscando alguna bisagra que me haga ser carpintero para que se abra. Cómo olvidarme de Marta aquella stripper de la Recoleta si me dejó un par de huellas en el cuello y en la vida
Cómo olvidarme de Marta. Me fui siguiéndola hasta Río trabajamos en el mismo antro, ella vendía su silueta, yo tocaba la trompeta en una banda de jazz. El viaje siguió en Venezuela la vida era nuestra mejor escuela, trabajábamos en el mismo antro la comida y la vida era un espanto. Cómo olvidarme de Marta aquella stripper de la Recoleta si me dejó un par de huellas en el cuello y en la vida
Cómo olvidarme de Marta. Por fin llegamos a México aquí todo cambia a éxito, ella consiguió su sueño de convertirse en modelo. Y yo solo soy un triste cantautor

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